· Equipo de Pulso Eléctrico · Domótica · 6 min de lectura
Domótica para una segunda residencia: controla la casa de la playa o del campo desde Sevilla
La domótica para una segunda residencia resuelve los problemas de una casa que pasa semanas cerrada: un diferencial que salta y deja el congelador apagado, una fuga de agua que nadie ve o el aire que tarda horas en enfriar al llegar. Te contamos qué automatizar primero, qué necesita la casa y cuánto cuesta.

Qué resuelve la domótica para una segunda residencia
Una casa en la costa, en la sierra o en el campo pasa buena parte del año cerrada. Y los problemas de una casa cerrada son siempre los mismos: una tormenta hace saltar el diferencial y el congelador se apaga durante semanas, una tubería pierde agua sin que nadie lo vea, alguien entra sin permiso o llegas en pleno agosto a una casa a 40 grados que tarda horas en enfriarse.
La domótica para una segunda residencia no va de encender luces con la voz, sino de saber qué pasa en la casa y poder actuar a distancia. Bien planteada, se paga con la primera avería que evita.
Lo primero: que la casa no se quede sin luz
Antes que cualquier aparato inteligente, la instalación tiene que ser capaz de recuperarse sola de un corte o un disparo:
- Rearmador automático. Vuelve a conectar el diferencial o el magnetotérmico tras un disparo si el fallo ya no persiste, por ejemplo después de una tormenta. Es la pieza más útil en una casa que se queda sola. Cuesta de 150 a 400 euros instalado y lo explicamos en diferencial rearmable y selectividad.
- Protector contra sobretensiones en el cuadro, para que un rayo o una subida de tensión no queme el router, el frigorífico o la caldera. El equipo cuesta de 60 a 200 euros, más 50 a 100 de instalación.
- Circuitos bien separados, para que una fuga en el exterior o en la piscina no deje sin corriente el frigorífico y la conexión a internet.
Sensores que avisan al móvil
Son baratos y evitan los disgustos más caros:
- Sensor de inundación bajo el fregadero, junto a la lavadora y el termo. Combinado con una electroválvula, puede cortar el agua automáticamente.
- Detector de humo conectado, que avisa al móvil además de sonar en la casa vacía.
- Sensor de gas, si la casa tiene bombona o gas natural.
Cada sensor instalado cuesta de forma orientativa de 40 a 100 euros.
Saber qué consume y quién entra
- Medidor de consumo en el cuadro. Ver el consumo en tiempo real desde el móvil te dice si el frigorífico sigue funcionando, si alguien ha dejado algo encendido o si hay un consumo extraño. De 120 a 300 euros instalado.
- Cámaras de seguridad. Un sistema de cuatro cámaras con visionado remoto va de 400 a 2.500 euros según calidad y grabación. Si graban zonas de paso o la entrada, hay que colocar el cartel informativo que exige la normativa de protección de datos.
- Alarma. Un sistema de alarma ronda los 700 euros. Si quieres conexión a una central receptora, la debe instalar una empresa de seguridad homologada.
Llegar a una casa fresca o templada
Un termostato inteligente o el control por móvil del aire acondicionado permite encender la climatización una o dos horas antes de llegar. En verano, en una casa cerrada en la costa de Huelva o en la campiña, la diferencia es enorme. La instalación del termostato cuesta de 80 a 150 euros, más el equipo, y lo hacemos en termostatos inteligentes.
Persianas, luces y presencia simulada
Con persianas motorizadas y algunas luces conectadas puedes programar que se suban por la mañana, que se encienda una lámpara al anochecer y que todo cambie de un día para otro, para que la casa no parezca vacía. Motorizar una persiana cuesta de 180 a 300 euros, y unas seis persianas, unos 1.200 euros. En verano, además, bajar las persianas de la fachada más soleada mantiene la casa más fresca para cuando llegues.
Riego, piscina y pozo
En una casa de campo o un chalet, la domótica se extiende al exterior:
- Riego automático con programador y control desde el móvil: la parte eléctrica cuesta de 150 a 400 euros.
- Depuradora de la piscina con horario programado y aviso si la bomba se para.
- Bomba del pozo con protección contra la marcha en seco, para que no se queme si se queda sin agua: de 150 a 500 euros.
Acceso sin llaves
Una cerradura inteligente te permite dar un código temporal al jardinero, al técnico de mantenimiento o a la familia, y anularlo cuando quieras. La instalación cuesta de 120 a 250 euros, más el equipo.
Inalámbrica casi siempre
En una segunda residencia ya construida, lo lógico es la domótica inalámbrica: Zigbee, Wi-Fi o Matter, sin obras y con un coste orientativo de 60 a 120 euros por punto. La cableada (KNX) solo compensa si vas a hacer una reforma integral o la casa está en construcción. Comparamos las dos en domótica cableada o inalámbrica.
Hay un punto débil que conviene resolver desde el principio: la conexión a internet. Si la casa no tiene una conexión estable, los avisos no llegan. Y el router debe estar en un circuito protegido, para que un disparo no te deje a ciegas justo cuando más lo necesitas.
Un kit esencial, en números
Para empezar sin gastar de más, este es el núcleo que recomendamos en casi cualquier segunda residencia, con precios orientativos de 2026 sin IVA:
| Elemento | Precio orientativo |
|---|---|
| Rearmador automático | 150 a 400 euros |
| Protector contra sobretensiones con instalación | 110 a 300 euros |
| Tres sensores (dos de agua y uno de humo) | 120 a 300 euros |
| Medidor de consumo en el cuadro | 120 a 300 euros |
| Total del kit esencial | 500 a 1.300 euros |
A partir de ahí se suman termostato, persianas, cámaras o riego según la casa y el uso que le des. Como referencia de una instalación domótica completa, un piso de 60 m² ronda los 1.500 euros y una vivienda de 120 m², unos 2.500.
Si tienes coche eléctrico
Para una segunda residencia suele bastar un cargador de 3,7 kW, que recupera unos 20 km por hora de carga y no exige subir mucho la potencia. Si la plaza está en un garaje comunitario de la urbanización y prefieres separar el consumo, un contador propio para la plaza es una opción habitual en segundas residencias.
Conclusión práctica
En una casa que pasa semanas cerrada, empieza por lo que evita desastres: rearmador automático, protector de sobretensiones, sensores de agua y humo y un medidor de consumo. Asegura la conexión a internet y, después, añade confort: aire a distancia, persianas y luces programadas. Lo instalamos sin obras en domótica inalámbrica. Más ideas en la categoría de domótica.


